viernes, 6 de abril de 2012

¿El mejor rosado del mundo?


   El Château de Selle Couer de Cuvee, elaborado por el Domaine Ott*, seguramente la casa mas prestigiosa de la Provence, se anuncia como “el mejor rosado del mundo”. Una sentencia desde luego osada y valiente, más refiriéndose a un producto tan cambiante y vivo como es un vino. Pero es que esté en particular se ha ganado un gran prestigio por su finura y complejidad. Por ser el rosado que desde la década del 30 se bebía en las mesas de la Costa Azul. Por ser para muchos el espejo en el que los vinos rosados se deberían mirar, el epitome del estilo, y todo lo que un rosado debería ser. 
 Estos antecedentes hacían que tuviese muchas expectativas por probarlo por primera vez, siendo como soy defensor y amante de este tipo de vino, y para que negarlo, de casi todos los estilos algo minoritarios y/o considerados de categoría “inferior”. Su estilizada y famosa botella, aunque muy vistosa, desde luego no me gusta mucho; casi siempre un envoltorio muy atractivo esconde un interior que no esta a la altura; y al fin y al cabo siempre es mas cara que una botella standard y por consiguiente perjudicará la relación calidad – precio del producto. Pero ¿que hay mas allá de estas reflexiones, de esta historia, de mis expectativas? Un vino elaborado con cabernet, garnacha, cinsault y syrah. Añada 2010. Proveniente de colinas con gran insolación y un suelo calcáreo de roca triturada, en pleno corazón de la Provence. Prensados muy delicados, crianza en barricas que duran entre 6 y 9 meses. Un color espléndido, rosado salmón, acerado, tan poco intenso que evoca a ciertos intentos de blanc de noirs. Aromas tan sutiles que hasta cuesta definirlos, empiezan algunas fresas ácidas, ciruelas amarillas, peras, y algo de flores blancas. Por su delicadeza, recuerda más a muchos blancos que a los típicos rosados frutales de merlot, cabernet o garnacha españoles. Después de habernos bebido mas de media botella, por fin empieza a decirnos algunas cosas; las típicas notas de albaricoques que dan muchos rosados franceses, y un delicioso y embriagador perfume de agua de rosas, muy marcado, sobre un fondo vegetal. Todo sostenido por esa sensación sutil, fría, de esa piedra silenciosa que es su origen. La boca me gusta más, acidez fría, buena untuosidad, el vino se pega en el paladar, para llegar a un final seco y amargante, que invita a otra copa. Desde luego, un compañero extraordinario para una plato ligero, en una vertiginosa terraza de color blanco nuclear, situado en la parte superior de un hotel de lujo, disfrutando de la vista del mediterráneo y de su sol sin igual. 
¿Y ahora? ¿Cumple el vino con su fama y leyenda? Para mí le falta intensidad aromática y algo de definición de esos aromas para considerarlo el mejor entre los rosados. Pero su versatilidad gastronómica, su complejidad, y una boca precisa y bien estructurada, hacen de esté un vino muy bueno y placentero. ¿Y el mejor del mundo? Yo no soy tan valiente como para decir cuál es. 86/100

4 comentarios:

  1. No sé si me escapó, Carlos, pero ¿pusiste el precio? Si en tu escala de rosados (que es donde, supongo, hay que poner ese 86 de 100), el vino está valorado de esa manera, aunque lo digas muy sutilmente está claro que, para ti, no es el mejor rosado del mundo.
    El mejor rosado del mundo, por lo demás, depende de cada mundo, de cada cual quiero decir. Creo que me decidiré a probarlo, pero tengo todavía en la cabeza el último Muga Rosado 2011, comprado en tu tienda, que me pareció una gran compra por 4,11€ + IVA.
    Saludos,
    Joan
    PS. Y esto del mejor rosado del mundo es como puro marketing, ¿no?

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    1. Hola Joan
      El precio no lo escribí, en general no lo hago porque muchos vinos de los que he comentado hasta ahora no están disponibles en el mercado y no me gusta dar ideas equivocadas. En el caso de este Domaine Ott, la añada actual, 2011, ronda en tienda los 25-30 €.
      El tema de “el mejor rosado del mundo” proviene de la web oficial, de la que extraje información de elaboración y en la cual se presenta como "Le plus fin rosé du mon". Evidentemente una sentencia de marketing sobre la que estructuré un poco el post.
      Lo cierto es que el vino es muy bueno, me gustó mucho y yo, que no soy demasiado generoso con las puntuaciones (hasta ahora este blog solo refleja buenas, pero es porque publico acerca de lo que me gusta) le otorgué ese 86, que para mí es alto. Desde luego, decir que un vino es "el mejor del mundo" además de subjetivo, como puse en el post, es arriesgado. Para mí, a la botella que bebí de este Domaine Ott le faltaba un poco de expresividad frutal para alcanzar un excelente (90+). Y además, para ser el mejor del mundo, hay que enfrentarse a duros contendientes, desde ese Muga (que en formato mágnum, de aquí a unos meses, será brutal y con una RCP imbatible) hasta el que hace en Anjou un tal Mark Angeli...
      Saludos y gracias!!!

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  2. Hace más de uno, compañero: tengo ahora un demidoux...que ni te cuento!!!
    Guárdame una botella de ese mágnum, por favor!!!
    Un abrazo,
    Joan

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    1. No lo sabía!!! Si tenía entendido que desde hace años no hacía dulces, que ya tampoco elaboraba el Bonnezeaux. Que agradable sorpresa. Leí algo por ahí, de que lo había vuelto a elaborar. ¡Debe ser genial, como todos sus vinos! Ese magnum ya lo tienes guardado, a cambio de que me cuentes donde conseguiste esa joya....
      Un saludo!!!

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